domingo, 10 de julio de 2011

Ciento quince: Record

Récord de aplausos. Doble agradecimiento con el cuerpo doblado. Varias ingestas de sanguches de miga y copas de vino tinto. Muchos juegos de pool, uno tras otro, casi compulsivamente intentando embocar la bola y siempre yéndose la negra por el agujero fagocitador. Será que la noche ha empezado más temprano que de costumbre y siendo las doce y media de la noche ya está doliéndome en la cara una sonrisa. Y entonces, todo comenzaría como un arco de prolongación desde la repentina lucidez sobre el tiempo, y doce horas más tarde, nuevamente la pregunta, sin haber dormido nada en el medio, "son las doce y media", nuevamente sí, y ahora el día con un sol tan lindo que nadie querría irse a dormir, pero la cara en el espejo, los ojos lastimosos. Ni siquiera poder desatarse los cordones o bajarse el cierre, y caer, como cae alicia por un pozo tan tan profundo.
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1 comentarios:

Cheshire dijo...

es el dolor de la sonrisa y los ojos en el espejo que no son los que eran, el tiempo nos fagocita, por no tenerle respeto.

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