domingo, 13 de septiembre de 2015

Trescientos setenta y dos: El insomnio magnífico

Dadas las circunsustancias palmé temprano, tras despedir a un desconocido que pasó por acá. Y me dormí profundo, sé que algo soñé, ahora no lo recuerdo bien pero a las cinco de la mañana desperté recordando que había dejado el auto en la calle. Dudé bastante de bajar y entrarlo al garage, temía desvelarme pero temía también no responder a la intuición. Y así fue, entré el carro y me desvelé y en el develo pude ver tantas cosas que es una maravilla ver el amanecer viendo una película del noventa y dos con juliette binoche y varios discos de spinetta con auriculares, uno tras otro en devoción, redescubriéndolo todo y buscando dónde comprar un microcomponente para que mi vida sea más perfecta inundada de música, llena de discos. Las personas te dejan deseos nuevos. Las canciones no se vencen.
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1 comentarios:

José Luis Romero dijo...

trescientos sesenta y tres?

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