Hace menos de un año comencé a practicar yoga. Primero
Ashtanga, ahora simplemente Yoga. Me llevó bastante tiempo entender, sin
entender racionalmente, qué significa el
Yoga y no creo que haya una respuesta, sino una experiencia infinita. Recuerdo
que cuando era adolescente y explotaba todo el tiempo decidí hacer Yoga y realmente el mar de adolescencia
que transitaba se aquietó.
Es muy difícil escribir sobre Yoga como es muy difícil escribir
sobre música. Quizás porque son cosas inefables, justamente. Pero hoy mi
profesor de Yoga me recordó que debía escribir sobre esto y entonces, dejo de
pensar y simplemente escribo como simplemente practico Yoga.
El Yoga es experiencia, en el cuerpo, la mente y el espíritu
(que todavía no sabría decir qué es pero que existe, existe). Capaz es eso que cuando la mente y el cuerpo
se aquietan, aparece. Es algo más allá que está en el más acá. Porque Yoga es
ahora. Aquí y ahora. Es estar presentes,
pero ausente el yo. El Yoga es unir todo lo que constantemente separamos. Es
unirnos con todo lo que existe, siendo. Es dejar atrás el pasado y dejar
también ir el futuro. Yoga es encontrarse uno mismo pero en la escucha profunda
de todo. Yoga es lo que parece paradoja porque nos hemos separado de muchas
cosas, de nosotros mismos, de los otros, del mundo. Yoga es hacer una masa de
pan y percibirla. Yoga es estar. Y estar es ser.
Yoga es preguntarse sin responder, profundizarse, quererse y querer. Dejar de escapar. Observar sin juzgar.
Observar, percibir, sentir.
