Cuando yo regresé de mis vacaciones, me sorprendí de la vida que tenía antes de irme. Me sorprendí de mis amigos y de mis objetos. Me sorprendí por lo intacto del corazón al sentarme a tocar el teclado, al abrazar a M.S., al pedalear mi bicicleta. Y dije: Mierda. Esta vida me gusta tanto como la vida paralela de las vacaciones.
Llené el lavarropas y me senté junto a la ventana para ver cómo las plantas sacaban la cabeza al sol.
