sábado, 11 de marzo de 2017

Trescientos ochenta y ocho: La muralla china de los gatos pandas

Traje un gato nuevo a casa
Un dejà vu gordo de mi gata anterior viva y arisca como yo. Ella lo mira desde la esquina opuesta y el la mira desde abajo del aparador. Ella se acerca sigilosa. Yo creo que lo desea, a su manera silenciosa y tímida, lo desea con la.mirada y lo busca. El no sabe como acercarse a franquear esa distancia. 
La muralla china de los gatos pandas es invisible pero campo magnético. El corre porque tiene miedo del.extraño deseo de.una arisca que de.pronto muta hacia el y se acerca gruñendo y arañando y escondiendo su verdadera soledad acumulada. A la.noche, cuando yo duermo, sueño las paces y los peces fosforescentes en la bañera hacen su danza que abre puertas. Son los gatos que abren portales en el templo de mi austera vida urbana.
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